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Un análisis de la traducción y las notas de la Biblia Textual IV

Al escuchar que una Biblia es “textual”, se piensa que es una traducción muy literal que sigue el texto original palabra por palabra. Por ello, algunas personas confían en la “Biblia Textual”[1] (BTX), suponiendo que es más fiel al hebreo y al griego originales. Sin embargo, antes de elegir una Biblia solo por decir “textual”, conviene preguntarse:

  • ¿A qué textos fuente se refiere al decir que es una traducción “textual”?
  • ¿Es realmente textual en todos los casos o incluye interpretaciones en la traducción?
  • Al tratarse de una Biblia con anotaciones, ¿qué conclusiones teológicas transmiten esas notas al lector?

Con estos interrogantes en mente, pasamos a examinar uno de los cambios más sorprendentes de la Biblia Textual (cuarta edición) que desconcertó a muchos:

Traducir “lumbreras” como “maldiciones” en Génesis 1:14 y 16.

  1. Y dijo Elohim: Haya maldiciones en la expansión de los cielos para dividir el día y la noche, y sirvan para señales, y para tiempos señalados, y para días y años.
  2. Y Elohim Alef-Tav constriñó dos grandes maldiciones, en la lumbrera mayor, Alef-Tav, para dominio del día, y la lumbrera menor, para dominio de la noche.

Hemos destacado en negrita el texto para resaltar los principales cambios realizados en la BTX, según se desarrollará a continuación.

Desde el comienzo, los editores de la BTX han mostrado una postura teológica fija sobre la historia bíblica, especialmente en Génesis, y sus traducciones reflejan esa doctrina en cada edición. En esta última versión se observan cambios significativos que revelan una evolución en su enfoque teológico.

Astronomía bíblica como revelación paralela

Es bien sabido que la astronomía es la ciencia que estudia los cuerpos celestes y sus fenómenos, mientras que la astrología es una práctica basada en la creencia de que la posición y el movimiento de estos cuerpos influyen en la vida humana. No se dice que la BTX apoye la astrología (práctica pagana), pero sí se observa una perspectiva peculiar en las notas de la BTX, donde se afirma:

[…] mediante la colocación (Gn. 1:17) y el nombre dado a las estrellas (Sal. 147:4) unidas luego por líneas específicas (Sal. 19:4), Dios plasmó en los cielos su Plan de Redención (He. 13:20; Tit. 1:2).[2]

Esta nota sugiere que Dios revela su Plan de Redención a través de las constelaciones, es decir, propone una revelación paralela a la Biblia, lo que excede lo que la Iglesia ha entendido históricamente como la revelación general de la naturaleza. En la Biblia encontramos que «los cielos cuentan la gloria de Dios» (Sal. 19:1). La revelación general permite conocer a Dios como Creador, pero no revela su carácter o el plan redentor. Por ello, Dios nos dio su Palabra, la Biblia, como revelación específica para conocer su persona, nuestra condición pecaminosa y, sobre todo, el Plan Redentor en la obra de Jesucristo en la cruz. La nota 164 de la BTX cita al final Hebreos 13:20 y Tito 1:2 para sostener la idea de «un Plan de Redención en los cielos», pero dichos versículos, salvo forzadas interpretaciones, no guardan relación con un trasfondo astronómico.

Desde nuestra perspectiva, el principio de la Reforma de sola scriptura establece que la Escritura es la única fuente de revelación divina, y rechazamos la idea de una revelación cosmológica paralela.

Gematría: la matemática oculta del texto

Abiertamente la BTX hace constante uso de la gematría en sus comentarios y dedica muchas páginas a las explicaciones numerológicas. La gematría es un sistema de numerología que se utilizaba en la tradición judía, y consistía en asignar valores numéricos a las letras hebreas. En la cabalá, una tradición mística judía, se buscaba descubrir conexiones y patrones ocultos entre diferentes conceptos y eventos.

La BTX utiliza la gematría (obviamente no como la cabalá) para ahondar en la interpretación del texto bíblico en los números que representan las palabras y frases del mismo. Esta gematría la hacen tanto con las palabras hebreas del Antiguo Testamento como las griegas del Nuevo Testamento.

En las mismas palabras de los editores de la BTX, consideran que la Biblia tiene “una impronta matemática que subyace a su texto”.[3] Si bien aclaran que la gematría “no revela ningún mensaje secreto que no haya sido claramente anunciado (Mt. 10.27)”[4], no obstante la consideración de esta técnica interpretativa (y sobre todo subjetiva) induce a cualquier estudiante a agregar una “seudociencia” a las clásicas herramientas hermenéuticas de interpretación bíblica, cayendo en cierto misticismo

Transliteraciones novedosas y traducciones inusuales

A) «Alef-Tav»

En la BTX se encuentran ciertos nombres transliterados. Por ejemplo, en lugar de traducir palabras como «Dios» o «Señor», aparecen como Elohim y Adonai respectivamente (y así con muchos términos hebreos). Este uso resulta atractivo, especialmente para aquellos movimientos judaizantes que buscan un tono de superioridad en la lectura de la BTX.

También se observan transliteraciones novedosas, como en Génesis 1:1:

«En el principio Elohim Alef-Tav creó los Cielos y la Tierra.»

Los editores interpretan que la partícula et (אֵת), formada por las consonantes alef y tav  (que la mayoría de los traductores considera un simple indicador del objeto directo) se conecta con Elohim para referirse a la existencia de Dios. Además, al ser Alef-Tav la primera y última consonante del alfabeto hebreo, lo vinculan con el Alfa y Omega del Nuevo Testamento (véase Apocalipsis 1:8). Según esta interpretación, cuando aparece Elohim Alef-Tav se refiere a Dios, pero con Alef-Tav solo podría aludir al Hijo, la segunda persona de la Trinidad. Así se relaciona el juego de palabras con Génesis 1:16 citado al inicio.

Los comentaristas de la BTX sostienen que en la lumbrera mayor (el sol) se encuentra “constreñida una maldición” identificada con Alef-Tav (Cristo). Se menciona en otros comentarios que Cristo se hizo maldición, en lugar de que el pecador lo fuese, para librarlo de la maldición de la Ley (Gálatas 3:13). Es cierto, pero comparar a Cristo con la lumbrera mayor como elemento cosmológico resulta inverosímil y novedoso. Aunque podemos comparar a Cristo como «el Sol de justicia» (Malaquías 4:2), debe entenderse de forma metafórica, no literal. Si para los editores de la BTX Cristo se identifica en la «lumbrera mayor», ¿quién sería entonces la lumbrera menor (la luna)? La nota de la BTX plantea:

«Constriño Elohim Alef-Tav dos maldiciones en las luminarias. Una de ellas, la mayor, es Alef-Tav. El Texto no dice quién es la menor pero, por las referencias dadas en los Salmos 41:9 y 55:12-14, sabemos que Jesús, Alef-Tav y Lucero eran compañeros…»[5]

¿Están infiriendo que Jesús y Satanás (Lucero) eran compañeros? Aunque se sitúen antes de la caída de Satanás, la interpretación sigue siendo sumamente especulativa, yendo más allá del propio texto bíblico.

B) «Maldiciones» en lugar de «lumbreras»

La palabra hebrea מארת (ma’orot) en Génesis 1:14 se traduce históricamente como “luces” o “lumbreras”, como se hizo en las Biblias de la Reforma y en muchas actuales. Sin embargo, los editores de la BTX afirman que se trata de un error del Texto Masorético y que es preferible la lectura de los manuscritos de Qumrán (4QGen), que presentan una ligera diferencia[6], justificando así la traducción de “maldiciones” en Génesis 1:14 y 16. Argumentan que debe adoptarse la lectura más difícil, sosteniendo además que “maldiciones” refleja mejor «la luz de su contenido teológico»[7]. Esta traducción empuja a una interpretación del Génesis que difiere de la tradicional del cristianismo ortodoxo.

C) «La historia de la creación reinterpretada»

El primer capítulo de Génesis es el que sufre los cambios más drásticos en la BTX. Los editores parten de la idea de que Dios no crea algo nuevo, sino que reordena una creación previa que había caído en el caos por la rebelión de Lucifer. Deducen que esta rebelión angélica ocurrió entre el versículo 1 y 2 de Génesis 1[8]. Por ello, en el versículo 2 traducen que «la tierra se ha precipitado en el caos y el vacío», sugiriendo que la tierra ya existía antes[9] y que la rebelión de Satanás la sumió en el caos. Así, el relato de la creación que sigue al versículo 2 se entiende como un “reordenamiento” de Dios que “reviste” una creación anterior caótica.

Por eso, para ellos las lumbreras mayor y menor son símbolos de maldiciones dentro de este escenario cosmológico (o lo que pretendan significar con “constriñó”). Cuando un creyente lee en una Biblia como la Reina-Valera que en la creación de las lumbreras Dios declara que todo «era bueno» (Gén. 1:28), surge la dificultad de comprender cómo pueden ser maldiciones. Para resolver esta discrepancia, los editores de la BTX cambian «era bueno» a «estaba bien» cada vez que aparece la expresión en Génesis 1. La diferencia es sutil: decir «era bueno» implica una bondad intrínseca, mientras que «estaba bien» podría significar que todo estaba conforme a los propósitos reestructuradores de Dios en un mundo caído, previo a la caída de Adán y Eva. Esta especulación introduce problemas conceptuales sobre la doctrina del pecado original[10], que por razones de extensión no se abordarán aquí.

D) «Cetus»

Otra transliteración llamativa se encuentra en Mateo 12:40, donde aparece “Cetus” en lugar de “gran pez” (del gr. ketos). No es casualidad que Cetus sea también una constelación, ya que una nota de la BTX explica que la estrella Baten Kaitos representa el vientre del gran pez o Cetus (nota 164 de la BTX). Estas interpretaciones cosmológicas parecen derivar de la particular perspectiva de los editores de la BTX. Una nota afirma:

«Así como los cielos narran los acontecimientos en la constelación de Aries (El Cordero) interviniendo en la constelación de los dos peces (Piscis) que Cetus tiene atado por sus dos colas a través de un río de estrellas (La Banda), porque con inteligencia hirió de muerte a Cetus y Su Espíritu limpió los cielos, su mano mató al dragón apóstata (Job 26:12).»[11]

Es relevante notar que en Job 26:12 la BTX utiliza “Cetus”, mientras que en el hebreo aparece “Rahab”, que en otras traducciones se entiende como “orgullo” (KJV) o “arrogancia”[12] (RV-SBT). En este caso, la BTX no translitera ni traduce, sino que opta por el término Cetus de manera arbitraria para respaldar sus especulaciones cosmológicas[13].

Oposición al Texto Masorético hebreo y el Texto Recibido griego

Muchas Biblias modernas favorecen la crítica textual, pero la BTX va un paso más allá, mostrando una marcada desconfianza hacia el Texto Masorético (TM). En sus propias palabras, se expresa lo siguiente respecto al TM:

«Este sistema es uno de los comentarios más artificiales, peculiares y extensos jamás escritos sobre la Palabra de Dios, porque no hay una sola palabra de la Biblia que no haya quedado sujeta a la influencia de su particular clase de glosa.»[14]

Con esta opinión, se sostiene que la Iglesia del Señor ha traducido el Antiguo Testamento durante quince siglos basándose en un texto –o peor aún, en «un comentario»– completamente artificial. Esta postura niega la conservación histórica del texto hebreo a través de los siglos y rompe con el entendimiento tradicional de la preservación del Antiguo Testamento en el TM.

El texto de la BTX es completamente ecléctico en el Antiguo Testamento, pues utiliza como fuente versiones griegas (LXX), arameas, el Pentateuco Samaritano y, sobre todo, da prioridad a los manuscritos de Qumrán, cuyas lecturas generan traducciones inusuales, como las mencionadas en este artículo.

En cuanto al Nuevo Testamento, la BTX se apoya en el Texto Crítico, desechando cualquier vestigio del Textus Receptus. Esto implica que pasajes clásicos, como el final del evangelio de Marcos o la historia de la mujer adúltera, no aparecen en esta Biblia. En la introducción de la BTX se evidencia su rechazo al Textus Receptus, calificando su valoración de «inapropiada y supersticiosa… inmerecida reverencia» y señalando que su base textual es «esencialmente un manojo de seis manuscritos tardíos del siglo XII elegidos al azar»[15].

Además, la BTX reordena los libros tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, en un intento por diferenciarse de todas las Biblias históricas, siguiendo criterios distintos al orden tradicional.

Conclusión

Como traducción, la Biblia Textual presenta ciertos inconvenientes en relación con el «texto» bíblico:

A) Una revelación «supratextual», al considerar la astronomía bíblica como parte del Plan Redentor de Dios trazado en las estrellas.

B) Una revelación «infratextual», al recurrir a la gematría, que es una seudociencia que utiliza la numerología para profundizar supuestamente en las verdades bíblicas.

C) Una alteración «intratextual», al transliterar o traducir ciertas palabras de manera original y novedosa, fundamentándose en supuestos teológicos particulares y en fuentes textuales eclécticas.

D) Una influencia «contextual», ya que se trata de una Biblia con abundantes notas interpretativas que conducen al lector hacia la teología de sus editores.

La traducción y las notas de la Biblia Textual presentan problemas al ir más allá de la lectura clara del texto bíblico como única fuente de revelación, introduciendo especulaciones complejas. El principio histórico de sola scriptura nos recuerda que la Biblia se interpreta a sí misma, sin necesidad de recurrir a mensajes ocultos en los astros o en la numerología. La Palabra de Dios es clara al advertirnos que no debemos ir más allá de lo que está escrito:

«para que… aprendáis a no pensar más de lo que está escrito.»
(1 Corintios 4:6 RV-SBT)

 


NOTAS
[1] Traducción bíblica realizada con el respaldo de la Sociedad Bíblica Iberoamericana.
[2] Biblia Textual, ed. cuarta 2018, nota 164: Mazzarot, pag. 1454.
[3] Biblia Textual, ed. cuarta 2018, nota 170: Estructura numérica del texto sagrado, pag. 1461.
[4] Biblia Textual, ed. cuarta 2018, nota 170: Numeración bíblica, pag. 1460.
[5] Biblia Textual, ed. cuarta 2018, nota 297: Maldiciones, pág. 1524.
[6] Una sola consonante hebrea, la vav.
[7] Biblia Textual, ed. cuarta 2018, nota 297: Maldiciones, pág. 1523.
[8] Biblia Textual, ed. cuarta 2018, nota 2: Precipitado, pág. 1406.
[9] No la tierra en sí como globo terráqueo, sino como universo.
[10] Es decir, esto implicaría que el pecado no entró al mundo por Adán, como lo afirma Romanos 5:12.
[11] Biblia Textual, ed. cuarta 2018, nota 170: Cetus, pag. 1456.
[12] Originalmente en la traducción de Casiodoro de Reina de 1569 se traducía como “hinchazón” (término conservado hasta Reina Valera 1909).
[13] En el versículo 13 de Job 26 la Reina-Valera SBT tiene: “su mano formó la serpiente huidiza”, una simple alución a la creación de Dios, mientras que la BTX IV tiene: “su mano mató al dragón apóstata”, claramente para conectar con la especulación cosmológica del versículo anterior.
[14] Biblia Textual, ed. cuarta 2018, nota 297: Maldiciones, pag. 1523
[15] Biblia Textual, ed. cuarta 2018, prólogo, VIII.