Revisión de la Biblia

Desde el Escritorio del Secretario General de la Sociedad Bíblica Trinitaria

Paul Rowland – Secretario General SBT

La revisión llevada a cabo por la Sociedad del Nuevo Testamento en español estará lista para su publicación antes del fin de este año, Dios mediante. Anticipándonos a la disponibilidad de este notable agregado a las ediciones de las Sagradas Escrituras revisadas por la Sociedad (y la próxima publicación de la Biblia en español completa dentro de unos años, si Dios lo quiere), se han hecho considerables esfuerzos para informar al público cristiano de habla hispana los principios que subyacen a nuestro trabajo y los motivos por los que hemos encarado esta revisión.

Ha sido alentador observar que el Señor ha querido bendecir de un modo significativo no sólo la laboriosa tarea de preparar el Nuevo Testamento en español, sino también nuestras actividades para promover el trabajo de revisión sobre la Biblia en español. La Sociedad ha empleado diversos medios para hacer conocer al público cristiano en toda Latinoamérica y otros países el trabajo que estamos llevando a cabo sobre su Biblia. Entre ellos se incluyen el sitio web dedicado de la Sociedad en español https://www.sociedadbiblicatrinitaria.org/, que cada mes es visitado por miles de interesados en busca de información, un boletín informativo en español que se envía mensualmente por correo electrónico a nuestros muchos contactos en español, una página de Facebook en español que recibe la atención de miles de lectores atraídos día a día, un “Help Desk” telefónico en español, y conferencias celebradas en distintas ciudades, a las que se invita a asistir a funcionarios de la iglesia, estudiantes y profesores de seminarios.

Cada una de estas vías, a su manera, ha probado su utilidad y su aporte, pero principalmente ha sido el contacto directo y personal que brindan las conferencias lo que ha sido particularmente alentador y conmovedor. Los que hemos tenido el privilegio de estar presentes y de participar en estas reuniones hemos expresado todos una incapacidad para describir en los términos adecuados la forma notable en que el Señor parece haber hecho prosperar nuestros humildes esfuerzos. Tal vez la forma más simple y más apropiada de expresarlo sería manifestar que el Señor ha querido concederles a estas reuniones una maravillosa manifestación de Su presencia y Su bendición, lo que muchos de los presentes han experimentado en forma consciente.

Adrian Stoutjesdyk, el Secretario General canadiense de la Sociedad, escribió sobre las conferencias en una edición anterior de la Quarterly Record (nro. 601, octubre a diciembre de 2012). El señor Stoutjesdyk había visitado San Salvador y Nicaragua con nosotros a principios de 2012 en carácter de observador, para evaluar para nuestros simpatizantes de Canadá el trabajo que estábamos haciendo en estas conferencias. Posteriormente ese año escribió sobre su visita, e informó sobre lo que había presenciado en estas conferencias en particular, que eran algunas respuestas sumamente tangibles y claramente observables de los asistentes. De modo pertinente, el señor Stoutjesdyk llevó a su artículo a una conclusión, en la que manifestó: “Admito que fui a Centroamérica con escepticismo sobre la necesidad y la utilidad de estas reuniones. Volví a Canadá plenamente convencido de que son una inversión esencial y justificable”. Él mismo había observado algo de la notable bendición del Altísimo sobre las conferencias a las que asistió.

En este artículo, a solicitud del Comité General, quiero intentar compartir un poco más cómo el Señor ha querido interesarse en estas conferencias, de modo tal que todos nuestros miembros y amigos simpatizantes puedan compartir las palabras de aliento que hemos recibido, y puedan unirse a nosotros en nuestra acción de gracias a Dios Todopoderoso por Su bondad. Al escribir en estos términos, de ningún modo es nuestra intención atraer la atención hacia nosotros, sino que nuestro único deseo es que toda la alabanza y la gloria se atribuyan al Señor. En primer lugar propongo aportar algo de información sobre los antecedentes de las iglesias hispanas y sus Biblias. Luego escribiré sobre el trabajo que estamos llevando a cabo sobre la Biblia en español, de qué modo familiarizamos a los participantes en estas conferencias con este trabajo y cómo es recibida la información sobre nuestra nueva revisión.

La mayoría de los que vivimos fuera del mundo de habla hispana y tenemos poco contacto personal con los pueblos cristianos de esas tierras nos sorprenderíamos al conocer el elevado número de iglesias bautistas, evangélicas, presbiterianas y otras iglesias protestantes (o no católicas-romanas) que existen en estos países. Si bien Roma todavía es relativamente fuerte en ciertas áreas, con los años ha perdido mucho de la posición dominante y omnipresente que alguna vez tuvo sobre los hispanos y las sociedades en las que éstos viven. Hoy hay en todo el mundo latino, especialmente en los países hispanos de América del Norte, Central y del Sur, muchas decenas (si no centenas) de miles de iglesias que declaran creer en la Biblia, con muchos miembros de la iglesia y congregaciones que leen ávidamente sus copias de las Sagradas Escrituras. Por supuesto, como pasa en toda tierra, no todas estas iglesias serán (en opinión de quienes nos respaldan) sólidas desde el punto de vista de la sana doctrina, o iglesias con las que necesariamente desearíamos asociarnos a nivel personal. Sin embargo, a diferencia de algunas situaciones de la iglesia en otras partes del mundo, comparativamente pocas de estas iglesias son liberales, y en consecuencia todas usarían una edición de las Sagradas Escrituras que cada una de ellas abiertamente considerarían la Palabra de Dios. Claramente entonces, su necesidad es tener la Palabra de Dios en la forma más pura y confiable posible, y esto es lo que la Sociedad (por la gracia de Dios) desea brindarles.

Casi todos los cristianos e iglesias en estas tierras usan una Biblia en español basada en la edición clásica preparada por Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera en tiempos de la Reforma protestante. Estos dos reformadores habían sido sacerdotes católicos romanos antes de su conversión por la gracia salvadora de Dios Todopoderoso. Mientras vivían en el exilio fuera de su España natal, cada uno se había dedicado a producir una Biblia en español para su pueblo. La Biblia fue traducida originalmente por Reina, y luego pasó a Valera para su revisión, corrección y mejoramiento. En su forma definitiva, la Biblia fue publicada en 1602, cuando España estaba todavía bajo el fuerte e implacable dominio de la Iglesia Católica Romana. Si bien lo peor de los terribles actos de la Inquisición española (una institución establecida por la Corona española para declarar su “ortodoxia” papal) posiblemente ya había terminado en ese tiempo, los cristianos españoles de la época todavía sufrían una gran persecución y vivían temiendo por sus vidas. En consecuencia, en la misma España se distribuyeron muy pocas copias de la primera edición de estas Biblias. Fue solo unos años más tarde que la demanda por las Escrituras llevó a la publicación de más ediciones de la Biblia en español, y estas se produjeron principalmente para su distribución no en España, sino entre los muchos emigrados a las extensas colonias españolas en el continente americano.

Como no existía una “versión autorizada” en español con una “Patente de la Corona” española que protegiera la buena traducción de la Biblia producida por Reina y Valera en 1602, las ediciones de la Biblia en español publicadas en los siglos posteriores variaban considerablemente entre sí, con editores e impresores que añadían y quitaban al texto según lo consideraran adecuado. Esto presentaba, en las misteriosas obras de la divina providencia, un marcado contraste con lo que ocurría en Inglaterra. Al publicarse la Versión Autorizada (King James) de la Biblia en inglés en Londres en 1611—nueve años después de la primera publicación de la Biblia en español—la nueva Biblia en inglés tuvo la “bendición”, el “imprimátur” y la protección del monarca británico (al amparo de Patente Real) por los siglos por venir. Sin lugar a dudas, esto fue de gran ayuda para preservar la integridad del texto de la Versión Autorizada, ya que no podía hacerse ningún cambio sin el permiso expreso y la autoridad concedida por el Parlamento británico en representación de los intereses del monarca. Ciertamente, al poco tiempo esta “nueva” Biblia en inglés de 1611 había ganado una amplia aceptación entre los cristianos y las iglesias del reino, y llegaría a gozar de una aceptación casi sin rivales en todo el mundo angloparlante durante la mayor parte de un periodo de cuatrocientos años.

No fue este el caso con la Biblia Reina-Valera de 1602. En los últimos 150 años, esta edición temprana y fiel de la Biblia en español se ha visto cada vez más eclipsada por ediciones muy revisadas, que tienen numerosas modificaciones innecesarias y no autorizadas al texto. (Otras Biblias de la era de la Reforma, entre ellas la Versión Autorizada, han tenido revisiones oficiales menores desde su publicación, pero ninguna tan extensa como las de la Reina-Valera). Como resultado, hoy hay muchas Biblias diferentes disponibles en todo el mundo de habla hispana a las que se sigue denominando Biblias Reina-Valera, pero muy pocas de ellas reflejan mucho de la fidelidad al texto subyacente y la precisión del lenguaje que caracterizaban a la edición de 1602. Muchas de las revisiones disponibles en la actualidad se basan —en menor o mayor medida—en ediciones del Texto Crítico en griego del Nuevo Testamento armado por los académicos liberales de los siglos 19 y 20, y no en el Texto Recibido, el texto impreso en griego de las Biblias de la Reforma que había sido establecido a partir del texto histórico de la iglesia cristiana.

Algunos cristianos de habla hispana han reconocido durante muchos años la necesidad de una revisión afín y conservadora de la Biblia en español. No obstante, comparativamente pocos han entendido cuán extensamente las diferentes ediciones de la Palabra de Dios en español se han visto afectadas por las perniciosas influencias que académicos incrédulos y liberales han ejercido sobre las casas editoras de Europa y Estados Unidos de las cuales se han recibido la mayoría de estas Biblias. Ciertamente, a medida que nos movíamos entre los pueblos cristianos de estas tierras, encontramos que muy pocos son conscientes, o entienden, las diferencias entre el Texto Recibido en griego y el Texto Crítico del Nuevo Testamento, o la necesidad que existe de una filosofía de equivalencia formal en la traducción, si bien durante mucho tiempo muchos de ellos han quedado perplejos ante las a veces significativas diferencias que han visto en las diferentes ediciones de la Biblia en español.
Por estos motivos, algunos miembros de la Sociedad han estado viajando bastante para explicar a las iglesias y cristianos de habla hispana (y en seminarios y escuelas bíblicas cuando se ha presentado la oportunidad) las razones para el trabajo que hemos estado haciendo con la Biblia en español durante los últimos siete años aproximadamente. Hasta el momento, por la bondad del Señor, hemos celebrado conferencias en Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Perú, Uruguay y Venezuela en Sudamérica, El Salvador, Guatemala y Nicaragua en Centroamérica, México en Norteamérica y España en Europa.

Como podría esperarse, muchos de los pueblos cristianos de estas tierras tienen copias muy usadas de la Biblia: Biblias que han utilizado por muchos años, Biblias con las que están familiarizados, muchas partes de las cuales han aprendido amorosamente de memoria, y Biblias a las que han llegado a amar profundamente. En consecuencia, no puede esperarse que muchos (de haber alguno) de estos cristianos vayan a aceptar con gusto una nueva traducción de la Biblia para reemplazar la copia reverenciada que tienen en sus manos, sus cabezas y sus corazones, la que ha sido para ellos durante tanto tiempo la misma Palabra de Dios. Si nosotros estuviéramos en su posición, también necesitaríamos estar totalmente convencidos de las deficiencias de la Biblia que estamos utilizando, e igualmente convencidos de la superioridad de la nueva edición que se propone, antes de empezar siquiera a considerar hacer el cambio. Con total dependencia en el Señor, esta ha sido la muy considerable tarea frente a nosotros al hacer nuestras presentaciones, una tarea que el Señor parece haber bendecido con Su gracia.

En nuestras conferencias hemos procurado explicar algo de la historia de la Sociedad y sus principios y convicciones subyacentes, su deseo de buscar sola la gloria de Dios y el bien espiritual de nuestros hermanos en todas sus actividades, y su consiguiente dependencia absoluta de Él para todo lo que procura llevar a cabo. Hemos expresado el respeto y la reverencia con la cual deseamos manejar las Sagradas Escrituras, nuestra firme creencia en la divina inspiración y la divina preservación de las Sagradas Escrituras en los textos hebreos masoréticos del Antiguo Testamento y el Texto Recibido en griego del Nuevo Testamento, y cómo en la traducción es importante que cada palabra individual del texto original sea tomada en cuenta en la preparación del texto receptor, para garantizar que la traducción resultante sea tan literal como sea posible, y libre solo en la medida necesaria. Nos hemos esforzado en explicar de qué modo Satanás, el implacable enemigo de Dios, Su Palabra y las almas de los hombres, ha estado siempre procurando socavar y destruir la Palabra de Dios, y de qué modo la historia de la Iglesia cristiana a lo largo de los siglos testifica este hecho con tanta claridad. Se atrae la atención a la historia de los textos subyacentes en hebreo y en griego de las Sagradas Escrituras, y el modo en que el Señor ha deseado preservarlos en el uso continuo de Su Iglesia a lo largo de los siglos.

Al mirar la historia de la Biblia en español en el curso de los años, hemos señalado cómo (especialmente en los últimos dos siglos) las filosofías liberales y no apegadas a las Escrituras han impactado en numerosas Biblias, lo que explica las muchas variantes entre las diferentes ediciones de la Biblia en español disponibles actualmente. Los asistentes a las conferencias encontraron muy iluminador—y alarmante—oír (y en muchos casos, ver en las páginas de sus propias Biblias) los efectos de las influencias blasfemas de esta academia crítica y liberal, al señalar los ejemplos en las Biblias en sus manos.

Les enfatizamos a aquellos con quienes hablamos que el propósito primario (y original) tras nuestra revisión ha sido eliminar de la Biblia Reina-Valera todas las adiciones incorrectas e injustificadas incorporadas a lo largo de los últimos cuatro siglos, y volver a emplazar todas las palabras, frases y versículos que de manera incorrecta e injustificada habían sido eliminados del texto del Nuevo Testamento, en un esfuerzo para ajustarlos a las formas en permanente cambio del Texto Crítico griego. Nuestro objetivo ha sido proporcionar un Nuevo Testamento en idioma español que muestre una fidelidad completa al texto griego subyacente utilizado por Reina y Valera, y una fidelidad sensible a la filosofía de la traducción y a los principios de la Reforma que ellos emplearon, utilizando lo mejor del idioma español que pueda ser comprendido en la totalidad de los muchos pueblos diferentes del mundo hispano. Enfatizamos además que no es la política de la Sociedad introducir ni promover nada que sea novedoso, y que nuestra revisión en consecuencia se basa en la Reina-Valera Antigua (la “Biblia antigua”, como se solía denominar a la edición de 1909), examinada minuciosamente, palabra por palabra y oración por oración, contra la forma del Texto Recibido del Nuevo Testamento en griego empleado por los traductores originales, y comparada con ediciones anteriores de la Biblia en español, especial y particularmente la Reina-Valera original de 1602.
Explicamos que, al abordar estos muy importantes aspectos técnicos de la revisión del Nuevo Testamento, se ha aprovechado la oportunidad para garantizar que el lenguaje de la Biblia se ajuste plenamente a los últimos requisitos ortográficos de la Real Academia Española, con quienes hemos tenido contacto directo a lo largo del trabajo hasta el momento. La Real Academia Española en Madrid, España, fue creada en el siglo 18 para que fuera la institución real oficial que supervisa el idioma español. Para asegurar la uniformidad del lenguaje en todo el mundo entre los más de 400 millones de individuos que tienen el español como primer idioma y los 60 millones que lo hablan como segunda lengua, la Academia está actualmente afiliada a las academias de la lengua nacionales en otros veintiún países de habla hispana, “para garantizar que los cambios que experimenta el español […] no rompan la unidad esencial de la que disfruta en todo el mundo hispanohablante”’.1

Los disertantes en las conferencias son principalmente aquellos que participan activamente en la revisión. La presencia en estas reuniones de hombres comprometidos tan íntimamente en el proceso de revisión ha demostrado ser, en la bondad del Señor, extremadamente beneficiosa: un gran beneficio tanto para quienes asisten como para los mismos revisores. Los asistentes a las conferencias pueden así identificarse hasta cierto punto no solo con la Sociedad en su conjunto, sino también directamente con los individuos en particular involucrados en el trabajo. Pueden detectar algo de su carácter cristiano en particular y sus conocimientos. También pueden seguir un esquema de la metodología adoptada para el proyecto a partir de los distintos temas y aspectos del trabajo de revisión que los presentadores abarcan en sus exposiciones. La mayoría de las charlas en las conferencias se ilustran con atractivas presentaciones en PowerPoint, preparadas para brindar en una forma visual las muchas ilustraciones, hechos y elementos de información que se están analizando. Tras semanas, meses y años literalmente dedicados devotamente a analizar con la mayor atención todas y cada una de las palabras de las Sagradas Escrituras ante ellos, en estas conferencias los presentadores invariablemente tienen el beneficio muy significativo de observar la atención absorta de los presentes y de discernir las muchas expresiones de aprecio empático a la información que se está impartiendo y al trabajo que lleva a cabo la Sociedad sobre su Biblia.

En ocasiones, el interés en asistir a las conferencias ha sido tan grande que las solicitudes de inscripción han duplicado la capacidad de admisión. Lamentablemente, los salones reservados para las trescientas o cuatrocientas personas cuya presencia esperábamos no pudieron admitir a los seiscientos u ochocientos que pretendían registrarse. En general, la cálida recepción recibida y las respuestas de simpatía que se han producido hacia nuestras presentaciones han sido muy alentadoras, y han demostrado brindar mucho más apoyo de lo que nunca hubiéramos esperado. Maravillosamente, como resultado directo de estas oportunidades de encontrarnos y de explicar al público cristiano el trabajo de la Sociedad, actualmente hay muchos miles de cristianos en todo el mundo de habla hispana que saben de la revisión de la Biblia en español por parte de la Sociedad y que esperan ansiosamente la publicación del Nuevo Testamento, y en última instancia la finalización de la Biblia completa. Las conferencias han dado lugar a que la Sociedad tenga muchos amigos activos en distintos países del continente americano y en España, todos los cuales son ahora simpatizantes entusiastas del proyecto que oran por ello y promueven el interés en la revisión a nivel local y en otros lugares.

El entusiasmo, el interés y el apoyo de los presentes, algunos de los cuales entendemos que han recorrido distancias considerables por terrenos dificultosos para estar presentes (lo que en ocasiones supone varios días de viaje) tal vez se observan más vívidamente en las sesiones de preguntas y respuestas que se celebran hacia el cierre de las conferencias. A los presentes se les avisa a poco de empezar la reunión que serán muy bienvenidas sus preguntas sobre cualquier aspecto del trabajo o los principios de la Sociedad y de la revisión en curso, y que tras las charlas y conferencias habrá un periodo extendido durante el cual el panel de disertantes responderá dichas preguntas. Invariablemente se hace la salvedad de que en caso de que no pudiéramos dar una respuesta adecuada en la reunión, posteriormente se obtendrá una respuesta y se le enviará por escrito a quien haya formulado la pregunta.

Casi todas las preguntas planteadas son muy pertinentes, e indican la profunda atención dedicada a lo que se ha dicho. Los temas de estas preguntas abarcan un amplio rango, desde las bases textuales de la revisión, los principios de traducción de la Sociedad, los cambios de vocabulario introducidos en la revisión, la ortografía del idioma español, la legibilidad de la Biblia y la búsqueda por parte de la Sociedad de una completa fidelidad y precisión. Algunas de las preguntas se refieren a versículos individuales y la forma en que se han traducido; otras tienen que ver con la omisión de palabras, oraciones y versículos, y los motivos por los cuales se ha hecho tanto daño a sus Biblias. A lo largo de las sesiones de preguntas y respuestas, es posible observar la actitud abrumadoramente positiva y de apoyo de la gente, lo que muy a menudo se manifiesta en la voz unificada de aprobación expresada ante las respuestas aportadas y los comentarios formulados. En verdad, a menudo quienes indican que desean hablar manifiestan que no tienen ninguna pregunta sino que desean decir algo, y luego, girando hacia los presentes, expresan a los otros asistentes su deleite y su confianza en lo que estamos haciendo por ellos, sus iglesias y su pueblo; con frecuencia urgen a los presentes a orar para que a la Sociedad se le otorgue mucha sabiduría y gracia en el transcurso de la revisión. Estas sorprendentes afirmaciones, que vienen de experimentados e influyentes líderes de la iglesia, profesores de seminario y otras personas, no son la excepción en estas conferencias, sino que son, aunque pueda parecer extraño, invariablemente la regla.
Para ayudar a reforzar nuestras presentaciones orales, en los últimos años hemos puesto a disposición copias del Evangelio según Juan revisado en español, la primera parte del proyecto de revisión que publicamos, pendiente de la finalización del Nuevo Testamento, Dios mediante, más adelante este año. Con la amable ayuda de generosos amigos y simpatizantes en Canadá y los Estados Unidos, se han publicado más de 250,000 copias de este Evangelio en español, principalmente para su distribución en Centroamérica y Sudamérica. Estas publicaciones, junto con nuestros calendarios en español, han mostrado lo que estamos haciendo y han sido todas muy bien recibidas. Estas porciones han ayudado a estimular el interés de muchos por la revisión de la Sociedad, y dieron lugar a que se enviaran a la Sociedad diversas preguntas y expresiones de interés y apoyo.

Por supuesto, la cantidad de cristianos e iglesias a las que hemos podido llegar mediante estas conferencias es comparativamente pequeña. Hay un gran número de personas a las que todavía no hemos podido contactar, y debemos hacer lo que podamos para informarles lo que estamos haciendo. La Biblia en español no pertenece a la Sociedad ni a ninguna otra editorial. En la providencia de Dios, es propiedad de la iglesia cristiana y del pueblo cristiano de habla hispana en general. No debemos olvidar nunca que es su Biblia la que estamos revisando; y así hemos procurado, y seguiremos procurando, informarles lo que estamos haciendo, a fin de que por la gracia de Dios podamos tener su apoyo y contar con su oración a medida que avanzamos en el temor de Dios con este proyecto de suma importancia.

Si bien este proyecto se supervisa desde Londres, la coordinación de la totalidad de la actividad en español de la Sociedad se lleva a cabo desde las oficinas de la Sociedad en Grand Rapids, con servicios adicionales que se prestan a nuestros muchos amigos en toda Latinoamérica a través de nuestra oficina en Santa Cruz, Bolivia, y nuestro personal en Argentina, Colombia y España.

Para concluir, debe haber algunas palabras de advertencia. En primer lugar, lo que se ha escrito en los párrafos de este artículo es lo que hemos visto y presenciado en el pasado; puede que otras conferencias futuras que celebremos no tengan los mismos resultados evidentes. Segundo, la Sociedad todavía no ha publicado su Biblia revisada en español, y el Nuevo Testamento revisado todavía no estará disponible hasta dentro de unos meses; en consecuencia, podría argumentarse correctamente que los cristianos e iglesias de habla hispana a quienes les hemos hecho nuestras presentaciones todavía no han tenido que hacer la muy importante y significativa elección entre las ediciones que han utilizado y amado durante muchos años, y esta nueva edición que presenta la Sociedad. Ese momento de elección todavía está en el futuro, y aún faltan algunos años para que nuestra Biblia completa esté disponible para su inspección, evaluación cuidadosa, análisis y revisión.

No obstante, ahora—el presente—es el momento para que la Sociedad salga y se encuentre con los cristianos y las iglesias cuyas Biblias estamos revisando: para celebrar estas conferencias, para informarles nuestros principios y la necesidad que existe de que la Biblia sea corregida cuidadosa y devotamente, para escuchar sus comentarios, para responder sus preguntas, y es de esperar, para generar entre ellos un interés sólido y basado en principios en el trabajo que estamos llevando a cabo. Es de suma importancia que aprovechemos las oportunidades que se presentan hoy para informar al mundo hispano de lo que estamos haciendo, para que a lo largo de los meses y años por venir puedan, con la bendición del Señor, considerar y reflexionar reverentemente sobre lo que se ha expuesto ante ellos. Confiamos en que, con la bendición del Señor, un buen número llegará a apreciar el trabajo en el cual la Sociedad se ha comprometido con perseverancia, de modo tal que cuando la Biblia esté finalmente publicada, algunos, por lo menos, que entiendan los principios espirituales que subyacen a la revisión, tendrán el discernimiento para elegir la Biblia en español revisada de la Sociedad.

Procuramos sinceramente las oraciones de quienes apoyan a la Sociedad en todo el mundo, para que la bendición de Dios Todopoderoso pueda seguir asistiendo la labor que llevan a cabo los revisores en este proyecto tan importante. Es uno de los emprendimientos de mayor envergadura de la Sociedad en muchos años, y uno en el cual la Sociedad ha invertido una considerable cantidad de tiempo y otros recursos. La Sociedad valora el apoyo y la devota ayuda hacia el proyecto de la revisión en español por parte de sus amigos en los Estados Unidos y Canadá, el apoyo financiero sumamente generoso de la Gereformeerde Bijbelstichting en los Países Bajos durante el último año fiscal, la considerable asistencia brindada por ramas de la Liga Bíblica en Sudamérica y Centroamérica (en especial nuestros amigos en Colombia) por la ayuda que con tanta voluntad nos han brindado para preparar muchas de las conferencias, y ciertamente el de todos nuestros amigos alrededor del mundo que se interesan en nuestro trabajo.

¡Hermanos, oren por nosotros!

Nota final:

1. Wikipedia, ‘Real Academia Española’, en.wikipedia.org/wiki/Real_Academia_Espa%C3%B1ola, consultado el 10 de febrero de 2014; véase también Ethnologue, ‘Spanish’, www.ethnologue.com/language/spa, consultado el 11 de febrero de 2014.

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