La SBT Responde

¿Existen traducciones bíblicas que sean “inspiradas”?

La respuesta es no, solo los originales son inspirados. No obstante, debemos analizar desde una perspectiva bíblica cuáles serían las razones. La Biblia ha sido inspirada en sus originales (hebreo y griego), pero a la hora de traducirla a otro idioma, si bien requiere sumo cuidado y reverencia por ser la Palabra de Dios, estaríamos hablando de un proceso natural. Repasemos, por lo tanto, el principio de la inspiración bíblica que sí es un proceso sobrenatural.

La Biblia fue exhalada por Dios (inspirada)

El pasaje de 2 Timoteo 3:16 nos dice:

“Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”.

La palabra en griego que traduce “inspirada por Dios” es theopneustos y es un adjetivo que aparece una única vez en el Nuevo Testamento. Es una palabra compuesta que proviene de theo, que significa “Dios”, y pneo, que significa “soplar” (ej. “un gran viento que soplaba” en Juan 6:18). Podemos decir que la “inspiración” bíblica es una acción divina ejercida sobre los escritores humanos, pero sin anular su personalidad y estilo de escritura. A su vez, esta influencia divina los previno de todo error, por lo que podemos hablar de la inerrante Palabra de Dios. Esta dirección de Dios sobre el hombre está expresada en uno de los escritos de nuestra Sociedad[i]:

“El Espíritu de Dios elevó al hombre a la cooperación con Él. El hombre estaba allí, con todas sus facultades aceleradas y ampliadas, y la expresión de su personalidad se imprime sobre esa obra suya, que se ha construido en la Biblia, con tanta claridad como en cualquier otra obra que hubiera realizado. Pero Dios estaba en la obra, al igual que el hombre. Dios estaba en la obra, dirigiendo e inspirando su totalidad”.

El versículo mencionado también nos habla que “toda” la Escritura ha sido inspirada (y no solo partes de ella); esto se lo conoce como “inspiración plenaria”. La supervisión divina ejercida en cada palabra que el autor humano consigna en la Biblia se lo conoce como “inspiración verbal”. Es importante no confundir esto con un dictado mecánico que anularía, en tal caso, la personalidad del escritor, sino como la guía sobrenatural de Dios para prevenir a los escritores de todo error.

Los escritores de la Biblia

Hablando ya sea de Moisés, el evangelista Lucas, el apóstol Pablo o cualquier otro escritor bíblico, podemos afirmar que ellos fueron, de manera especial, guiados por Dios para realizar sus escritos.

“Porque la profecía nunca fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo”. (2 Pedro 1:21)

En nuestra versión de la Biblia Reina Valera, tenemos nuevamente la palabra “inspirados”, pero en este caso el término griego original es distinto (fero), que también puede traducirse como “movidos” o “guiados”. Como sea, es la acción divina (y no la voluntad humana) la que toma la iniciativa de darnos la Biblia. Dios, aparte de de tomar la iniciativa en darnos Su Palabra, también por medio de Su Espíritu Santo ha inspirado a los escritores bíblicos durante todo el proceso escrito. Esta influencia de Dios es de carácter privativo de los escritores bíblicos (los santos hombres que Él utilizó).

Los traductores de la Biblia

No podemos afirmar por medio de la Escritura que los traductores posteriores a los autógrafos (escritos originales que salieron de la pluma de sus autores) sean inspirados.

Ya sea que se trate de una sola persona, así como de un comité traductor de la Biblia, no podemos afirmar que estas personas son “inspiradas” para concretar una traducción de la Biblia específica. No podemos poner a los traductores a la misma altura que los escritores bíblicos, ni mucho menos sus traducciones a la altura de los originales.

Poner una traducción bíblica a la misma altura que los originales es sumamente peligroso y deriva en otros errores (como imponer una versión bíblica a otras culturas e idiomas). Lo ideal es que cada idioma tenga su Biblia traducida desde su fuente original hebreo-griego.

Veamos cómo el mismo Casiodoro de Reina, traductor de la Biblia al español en la época de la Reforma, se refería a su trabajo[ii]:

“Quien lo pudiere y quisiere hacer mejor, nuestro presente trabajo no le estorbará, sino que le ayudará aun con las mismas faltas y errores que tuviere. En segundo lugar, en que tampoco pretendemos poner regla a la Iglesia, la cual necesariamente tenga que graduar y canonizar por infalible (digo cuanto es de nuestra versión). Solamente pretendemos ayudar con lo que podemos, corto o largo, hasta que Dios dé más abundante provisión a su Iglesia”. (Énfasis añadido)

Como podemos apreciar, las palabras de Reina carecen de todo fanatismo que reclame ser una “traducción inspirada”, sino que por el contrario, reconoce sus propias limitaciones y es consciente que su trabajo de traducción (como cualquier otro intento de traducir las Escrituras) es perfectible.

¿Cuál es la forma correcta de considerar una traducción bíblica?

Una traducción bíblica debe medirse en términos de fidelidad. Por un lado, es necesario mantener su fidelidad a los originales hebreo-griego (aspecto textual), y por otro, el aspecto lingüístico, que tiene en cuenta la claridad y estilo para que el texto sea entendible a los lectores del idioma destino. Por lo tanto, el objetivo de una buena traducción bíblica es doble:
1) Que refleje lo más posible los originales inspirados.
2) Que sea gramaticalmente comprensible al lector.

En nuestro trabajo de revisión a la Biblia española denominado “Reina Valera SBT”, queremos presentar con humildad al pueblo hispanoparlante una versión que sea fiel en los aspectos mencionados. Haciendo eco de las palabras de Casiodoro de Reina, no queremos “imponer” nuestra revisión (o poner regla a la iglesia), sino presentarla como una versión bíblica que pueda ser útil a las iglesias y a los creyentes, en medio de un tiempo con muchas versiones confusas y adulteradas de la Biblia.

Para aquello que todavía no conocen nuestra revisión, pueden consultar el Nuevo Testamento en línea: ReinaValera.online.


[i] La inspiración divina de las Sagradas Escrituras – J. URQUHART- SOCIEDAD BIBLICA TRINITARIA ARTÍCULO 116
[ii] Prólogo de Casiodo de Reina a “La Biblia del Oso”, 1569.
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