¿Por qué no imprimimos Biblias con las palabras de Jesús en rojo?
¿Por qué no imprimimos Biblias con las palabras de Jesús en rojo?

¿Por qué no imprimimos Biblias con las palabras de Jesús en rojo?

El lector cristiano del siglo XXI se inclina más hacia una lectura subjetiva de las Escrituras y prefiere que alguien más haya hecho el trabajo interpretativo previo. Prefiere las Biblias de estudio con comentarios, subtítulos, notas al pie o versiones de «fácil comprensión». En esta misma línea surge una pregunta que muchos nos hacen: ¿por qué la Reina Valera SBT no cuenta con una edición con las palabras de Jesús en rojo? Quienes sugieren esta opción señalan que sirve para «hacer más fácil identificar las palabras de Cristo»; sin embargo, eso encierra un problema que explicaremos a continuación, ya que la respuesta a este asunto no es editorial, sino de carácter doctrinal.

El origen de las letras rojas

NT de Klopsch de 1899

El origen de las ediciones bíblicas con tipografía en color se remonta a fines del siglo XIX, bajo la gestión del editor estadounidense Louis Klopsch (1852-1910). Como propietario de la revista y sello editorial «The Christian Herald» en Nueva York, Klopsch mantenía estrechos vínculos con líderes como D.L. Moody y participaba activamente en la distribución masiva de literatura sagrada [1]. Al leer Lucas 22:20 —donde Jesús habla de Su sangre derramada—, tuvo una idea: usar tinta roja para destacar las palabras del Salvador [2]. Según Klopsch, su objetivo declarado era acercar al lector directamente a Jesús.

El trabajo de seleccionar los versículos no fue un esfuerzo individual; Klopsch formó un comité de distinguidos eruditos bíblicos y profesores universitarios [3]. Dividió el texto entre ellos, y tras meses de revisión cruzada publicó un Nuevo Testamento en 1899 [4]. Su alcance superó la delimitación de los cuatro Evangelios, al teñir de rojo todas las declaraciones atribuidas a Jesús, incluyendo Sus intervenciones en el libro de Hechos y en el Apocalipsis. En 1901, la iniciativa se consolidó con la aparición de la Biblia completa: «Holy Bible: Red Letter Edition» [5]. En este volumen, el criterio cromático se expandió de forma considerable hacia el Antiguo Testamento: se imprimieron en rojo los pasajes citados por Jesús, mientras que los versículos con referencias proféticas y mesiánicas se señalaron mediante estrellas rojas.

El éxito fue tal que grandes casas editoriales —como A.J. Holman, Thomas Nelson and Sons y John C. Winston— adoptaron rápidamente este formato en sus catálogos [6]. Lo que comenzó como una iniciativa con fines devocionales terminó convirtiéndose en una práctica ampliamente difundida en la publicación de Biblias. Sin embargo, este sistema incorpora sobre el texto bíblico una decisión editorial basada en un criterio de selección e interpretación humana.

¿Por qué en la RV-SBT no adoptamos esta práctica?

Veamos tres razones por las cuales justificamos nuestra práctica de no imprimir Biblias con letras en rojo:

A) Por la inspiración plenaria
2 Timoteo 3:16 es claro: «Toda la Escritura es inspirada por Dios». Dice toda, no una parte. No los versículos más emotivos ni los discursos directos de Jesús. Toda. La Palabra de Dios posee el mismo peso de autoridad en la totalidad de su extensión, independientemente de si se presenta como una narración histórica, una ley, una epístola o un discurso directo del Señor Jesús. Cuando una Biblia imprime ciertos versículos en rojo, transmite —aunque no sea su intención— que esos textos tienen un peso mayor o un grado superior de importancia que los demás. El ojo del lector jerarquiza lo que ve, y esa jerarquía visual no existe en el texto original; la pone el editor. El resultado es sutil pero real: se devalúa el texto en negro, como si fuera de segunda categoría, cuando cada palabra preservada es igualmente infalible y vinculante para la fe del creyente.

B) Por la doctrina trinitaria
En Juan 14:10 el propio Jesús lo explica: «Las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo; sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras» (RV-SBT). La Biblia entera es un acto comunicativo y armonioso de la Trinidad. El Padre revela, el Hijo encarna y habla, el Espíritu Santo inspira a los autores humanos para registrar las Escrituras de manera inerrante. Aislar con tinta roja solo las palabras del Hijo implica una fragmentación artificial de esa revelación unificada. Las palabras de Jesús no tienen una esencia distinta ni mayor autoridad que las del Padre hablando a Moisés o las directrices del Espíritu Santo registradas por Pablo. Toda la Biblia es el testimonio unificado de un solo Dios.

C) Por la cuestión interpretativa
Aquí está quizás el problema más práctico: ¿dónde terminan exactamente las palabras de Jesús? Los manuscritos originales carecen de comillas y no marcan una frontera clara entre Sus discursos y las observaciones del narrador. En Juan 3, por ejemplo, los teólogos aún debaten si Sus palabras a Nicodemo concluyen en el versículo 13, 15, 17 o 21. [7] Asimismo, queda bajo el criterio de un equipo editor decidir qué declaraciones pertenecen al Cristo preencarnado, cuáles destacar en el Apocalipsis o qué profecías del Antiguo Testamento son mesiánicas, lo que despierta dudas sobre si las marcas colocadas son correctas o si faltan otras. Al final, imprimir estos pasajes en color es tomar una decisión exegética disfrazada de opción tipográfica que termina condicionando la lectura del texto sagrado.

Conclusión

Por esta razón, mantenemos la letra negra uniforme en toda la Biblia. No lo hacemos por falta de respeto a las palabras de Cristo, sino todo lo contrario: esta uniformidad preserva la fidelidad total al texto original. Es la única forma de evitar que las opiniones humanas y las decisiones de una editorial se mezclen con el texto sagrado. Al no usar la letra roja, dejamos claro que toda la Escritura es plenamente inspirada por Dios; así aseguramos que la congregación reciba la revelación divina en su pureza original, dándole a cada palabra el mismo valor, autoridad e importancia.

 


NOTAS

[1] Cf. Charles M. Pepper, Life-Work of Louis Klopsch (New York: Christian Herald, 1910), 314–316.
[2] Louis Klopsch, «Nota explicativa», en La Santa Biblia: Edición con letra roja (New York: Christian Herald, 1901), xvi.
[3] Pepper, Life-Work of Louis Klopsch, 324–325.
[4] Cf. John DiCesare, Rubricated American Heritage Bible (Museum and Library of the Bible Press, 2023), iX.
[5] Klopsch, «Nota explicativa», xvi.
[6] Margaret T. Hills, ed., La Biblia inglesa en América (New York: American Bible Society, 1962), 326–342.
[7] Trinitarian Bible Society, «Frequently Asked Questions», sección 3, disponible en https://www.tbsbibles.org/page/FAQs.