La SBT Responde

¿Qué diferencia hay entre una paráfrasis y una traducción bíblica?

¿Qué diferencia hay entre una paráfrasisy una traducción bíblica?

Siempre la Sociedad Bíblica Trinitaria ha hablado sobre las versiones de la Biblia, sus fuentes textuales y métodos de traducción, a fin de advertir a los creyentes acerca de los errores introducidos en muchas nuevas traducciones. En esta oportunidad vamos a tratar el tema de las paráfrasis bíblicas y contestar a la pregunta: ¿Qué diferencia hay entre una paráfrasis y una traducción bíblica?

Muchas personas hoy en día utilizan una paráfrasis para su devocional privado tanto como para el uso en los cultos de la iglesia, pensando que tienen en sus manos una traducción bíblica. El error de parte de algunas sociedades bíblicas y editoriales cristianas es que presentan estas paráfrasis como si fueran la Biblia misma sin ninguna clase de advertencia. Es más, gran parte del pueblo evangélico desconoce la diferencia que hay entre una y otra. Por eso vamos a explicar primero lo que es una paráfrasis.

¿Qué es una paráfrasis?

Si vamos a definición lisa y llana del diccionario, leemos que una paráfrasis es:

Paráfrasis[i]

Del lat. paraphrăsis, y este del gr. παράφρασις paráphrasis.

  1. f. Explicación o interpretación amplificativa de un texto para ilustrarlo o hacerlo más claro o inteligible.
  1. f. Traducción en verso en la cual se imita el original, sin verterlo con escrupulosa exactitud.
  1. f. Frase que, imitando en su estructura otra conocida, se formula con palabras diferentes.

De las tres acepciones del diccionario, extraemos que una paráfrasis es:

  • Una interpretación del texto (pero no el mismo texto).
  • Una traducción del texto original que no es escrupulosa ni requiere exactitud.
  • En definitiva, es una imitación del texto formulada con palabras diferentes.

Recordemos que el texto al cual nos referimos, en nuestro caso, es la autoritativa Palabra de Dios para Su iglesia; por lo tanto, hacer una paráfrasis de Su Palabra para la iglesia es algo tremendamente delicado y diríamos hasta peligroso.

Ahora, puede haber buenas paráfrasis bíblicas y también deficientes, pero el caso es que ninguna de ellas debe ser puesta a la misma altura de una traducción.

Algunas personas que nos escriben nos preguntan si es bueno consultarlas de vez en cuando para aclarar un significado bíblico. Creemos que si es una buena paráfrasis quizás te ayude a entender mejor en algunos casos, pero en otros casos te apartará totalmente del significado bíblico, ya que contienen un alto grado de subjetividad.

Por esto, no podemos recomendar ninguna paráfrasis en especial. Recomendamos que todo estudiante de la Biblia pueda hacer las tareas de exégesis tradicional, como ser: comparar la Biblia en su contexto (es la primera regla de la hermenéutica) y consultar si se quiere algún buen comentarista, diccionario bíblico o lexicógrafo.

Es peligroso quedarse solo con la idea de una paráfrasis bíblica, ya que el contenido, digamos, ya ha sido “masticado y digerido” por un comité traductor, que lo que hace es poner a tu disposición una interpretación del texto (que como ya dijimos puede ser buena y otras veces errada). Algo más terrible es citar una paráfrasis como si fuera el mismo texto bíblico.A continuación, vamos a ver tres ejemplos[ii] de cómo algunos versículos son “parafreaseados” y, en ese intento de hacerlo más accesible al lector, se destruyen significados doctrinales.

Tres ejemplos de textos bíblicos afectados en su significado

Las paráfrasis bíblicas están alentadas mayormente por el principio de traducción conocido como “equivalencia dinámica”. En este método, lo que se traduce no son las palabras, sino el pensamiento equivalente. También este principio moderno de traducción tiene como premisa que habrá palabras doctrinales que el lector contemporáneo no entenderá, y por eso (aunque parezca increíble), eliminarán de sus traducciones (o paráfrasis) términos teológicos tales como: gracia, justicia, reconciliación, redención o fe.

Siempre dirán cuando lanzan este tipo de Biblias que son “fácil de leer y comprender”, pero como veremos, esto se hace muchas veces a expensas de la fidelidad y exactitud doctrinal. Que algo sea “fácil de leer” no implica que necesariamente sea la Palabra de Dios. El agua es más fácil de digerir que la leche, pero no alimenta.

Ejemplo número 1 – Efesios 2:8 (TLA)

traducción lenguaje actual

Traducción en Lenguaje Actual – TLA

Ustedes han sido salvados porque aceptaron el amor de Dios. Ninguno de ustedes se ganó la salvación, sino que Dios se la regaló. (Traducción en Lenguaje Actual)

 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no es de vosotros, pues es don de Dios. (RV-SBT)

En este versículo, la TLA omite dos palabras de peso doctrinal: “gracia” y “fe”. Años atrás hubiera parecido inconcebible para el cristianismo evangélico que dos palabras claves de la doctrina de la salvación desaparecieran de la Biblia, ¡pues la TLA lo hace! Bajo su principio de equivalencia dinámica, interpretan que “gracia y fe” son palabras que el lector actual no comprende, y por eso prescinden de ellas. Pero nos preguntamos: ¿Qué pasó con la gran comisión de Mateo 26 y Marcos 16? El libro de Hechos nos muestra que siempre detrás de un etíope que lee las Escrituras sin comprenderla (Hechos 8:30) habrá un Felipe que se las explique. Es decir, siempre que un hombre natural reciba la Palabra de Dios, se presupone que hay un creyente comisionado a ensenársela. Una persona puede entender las Escrituras con la ayuda directa de Dios, pero es Dios quien ha planteado las reglas de juego de la gran comisión. Los traductores por equivalencia dinámica, piensan que un “Felipe” ya no es necesario. Y en su intento de hacer una Biblia de fácil acceso, no tiene problema en cambiar las palabras inspiradas por el Espíritu Santo por conceptos desarrollados según su interpretación humanista.

¿Es lo mismo decir que somos salvados “por medio de la fe” a decir que somos salvados “porque aceptamos el amor de Dios”? Por supuesto que no. La fe bíblica implica:

  • Creer en la persona de Cristo como el hijo de Dios.
  • Su nacimiento virginal.
  • Su vida sin pecado.
  • Su muerte en la cruz como sustituto por el pecador.
  • Su resurrección.

Un budista o un hinduista podrían aceptar tranquilamente lo que se llama “el amor de Dios, ¿pero son realmente salvos por eso?

La RV-SBT traduce correctamente el neutro “esto”, haciendo referencia a que tanto la gracia de Dios como la fe (dada por “el Autor de fe”, es decir, Jesucristo; Hebreos 12:2) son un regalo de Dios (no es de nosotros”). Si bien la TLA traduce “ninguno de ustedes se ganó la salvación” eso no explica que la fe es algo que nos da Dios. En cambio, al hacer énfasis que la salvación se centra en la “aceptabilidad” de la criatura (en este caso del amor de Dios), el versículo ahora es netamente antropocéntrico. Es obvio que hay una seudoteología infiltrada que lleva al comité traductor a cambiar el significado original. Aquella antigua doctrina de la “justificación por fe” es la que dio origen a la Reforma protestante del siglo XVI. La mayoría recordará el texto preferido de Lutero:

“Porque la justicia de Dios se revela en él de fe en fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” (Romanos 1:17).

¿Cómo traduce la TLA este texto?

La buena noticia nos enseña que Dios acepta a los que creen en Jesús. Como dice la Biblia: «Aquellos a quienes Dios ha aceptado, y confían en él, vivirán para siempre.»

El lector saque su propias conclusiones.

Ejemplo número 2 – Romanos 3:24 (PDT)

la Palabra de Dios para Todos

La Palabra de Dios para Todos – PDT

Dios, por su generoso amor, aprueba a todos gratuitamente. Es un regalo de Dios hecho posible porque Jesucristo hizo lo necesario para liberarnos del pecado.
(La Palabra de Dios para Todos)

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. (RV-SBT)

El libro de Romanos es un libro con muchos términos jurídicos que utilizó el apóstol Pablo. Ningún traductor del mundo secular traduciría un texto legal (de abogacía) omitiendo palabras técnicas del oficio. Sin embargo, la PDT hace esto nada menos que con la Palabra inspirada de Dios. Aparte de quitar la palabra “gracia”, quita también “justificados”. La doctrina de la justificación es clave en la teología paulina. Los salvados somos justificados por la vida justa sin pecado de Cristo tanto como por su muerte santa. Cristo cumplió la Ley que yo no podía cumplir, y murió la muerte que yo merecía por ser transgresor de la Ley. Al poner fe en Cristo nosotros nos apropiamos de esa justicia, y Dios nos mira como “justos” a través de la vida de su Hijo. Si quitamos de la Biblia el término “justificación” no podemos explicar nada de esto. Como es de esperar, la PDT también quita “justificación” en el clásico texto de Romanos 5:1.

En cuanto a la segunda parte del versículo, la PDT cambia “redención” por la frase “hizo lo necesario”. Por supuesto, “redención” es otro término insustituible en la soteriología (doctrina de la salvación). Es a través de la redención que entendemos esta transacción donde Cristo paga el rescate de su pueblo al precio de Su sangre preciosa (1 Pedro 1: 18 y 19). Pero decir que “hizo lo necesario” es algo tan libre que puede dar a lugar a diversas interpretaciones, menos a un pago o rescate que es donde nos lleva el término “redención”. Por ejemplo, la esposa podría preguntar al marido que acaba de entrar en casa: ¿Querido, has traído la comida? Los niños tienen hambre? El esposo responde: Sí, traje la comida para todos. La esposa vuelve a preguntar: ¿Cómo lo has hecho? ¿Has conseguido trabajo al salir esta mañana de casa? El esposo responde escuetamente: Tranquila, querida, “hice lo necesario”. ¡La realidad era que había asaltado la tienda de comestibles de la esquina!

Creo que si captamos la ironía del relato anterior, nos damos cuenta de que cambiar “redención” por “hizo lo necesario” es tan ambiguo que destruye todo significado bíblico.

Ejemplo número 3 – 2 Corintios 5:21 (NTV)

Nueva Traducción Viviente

Nueva Traducción Viviente – NTV

Pues Dios hizo que Cristo, quien nunca pecó, fuera la ofrenda por nuestro pecado, para que nosotros pudiéramos estar en una relación correcta con Dios por medio de Cristo. (Nueva Traducción Viviente)

 Porque al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuéramos hechos justicia de Dios en él. (RV-SBT).

Nuevamente una paráfrasis se presenta al pueblo de Dios como traducción. Eso está encerrado en las mismas palabras del título: “Nueva Traducción Viviente” (NTV). Puede haber buenas o malas paráfrasis, pero una paráfrasis jamás puede emular una traducción bíblica.

En este texto hay una de las grandes revelaciones cristológicas. Dios a Su hijo “lo hizo pecado” por nosotros en la cruz. Esto concuerda con Deuteronomio 21:23 y Gálatas 3:13, donde dice: “Maldito el que es colgado en un madero”. Pero la NTV traduce que fue “ofrenda por nuestro pecado”. Teológicamente no está mal, pero ya el libro de Hebreos 10:10 nos habla de “la ofrenda del cuerpo de Jesucristo”. Le quita la verdadera identidad al versículo de 2 Corintios 5:21, asignándole otra (como la de Hebreos 10:10). A menos que el lector mire la nota al margen de la NVT (donde se aclara esto), en la mera lectura una persona interpreta otra cosa. La cuestión debería ser al revés: poner lo literal dentro del texto bíblico (y aclarar si se quiere al margen). ¡Lo central en lo inspirado por el Espíritu Santo, no la opinión de los traductores!

Nuevamente la NTV, como toda traducción dinámica, descarta el término doctrinal “justicia de Dios en él (Cristo)” para reemplazarlo por algo ambiguo como “una relación correcta con Dios”. La expresión “una relación correcta” (entre el hombre y Dios) es la consecuencia de la justificación en Cristo. No se puede reemplazar dentro del texto bíblico la causa por el efecto, pues nada menos que la “doctrina de la justificación” debe ser explicada en aquellos textos de la Palabra de Dios que hacen referencia a la misma.

Conclusión:

En el mundo secular no parafrasearíamos un texto legal, las instrucciones de uso de una máquina industrial, el testamento de una herencia o un manual de medicina. Sencillamente porque todos esos textos requieren rigurosa precisión. ¿Por qué, entonces, se permite esta licencia con la Palabra de Dios, que es “Como plata refinada en horno de tierra, purificada siete veces” (Salmos 12:6)? ¿Por qué no hay temor de Dios en el corazón cuando se trata de la traducción y precisión del texto bíblico?

Muchos sinceros creyentes (por desconocimiento) han adoptado estas paráfrasis como si fueran la Palabra de Dios misma. Piensan que están consumiendo leche, cuando en realidad están consumiendo un subproducto lácteo mezclado con agua. Es hora de tomar conciencia que muchas paráfrasis quieren ocupar un lugar que no les corresponde.

1 Pedro 2:2:  Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada…

 


Notas:
[i] Diccionario de la Real Academia Española
[ii] Ejemplos extraídos de las conferencias dadas en el 2018 en Salta, Asunción y Montevideo por nuestro representante Alejandro Riff, cuyo tema original fue “Traducción o Traición al Texto Bíblico”.

 

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