La SBT Responde

¿Qué le dijo Jesús a la mujer adúltera? (Juan 8:1-11)

LA-PIEDRAUn pasaje clave

Es conocida por todos la historia de Juan 8:1-11, pero no viene mal repasar los conceptos bíblicos principales de este relato, para luego hablar de variantes textuales del griego.

Hagamos una sinopsis de este pasaje:

  1. Los escribas y fariseos traen a una mujer sorprendida en adulterio (vs.3,4).
  2. Piden que se cumpla la pena de apedreamiento según la Ley (v.5).
  3. Insistencia de los escribas y fariseos para que Jesús dé su opinión (vs.6,7).
  4. Jesús responde: arroje la piedra primero aquél que no tenga pecado (vs.7).
  5. La multitud se dispersa, redargüidos por su propia conciencia (vs.9).
  6. Jesús despide a la mujer haciendo ver que tampoco la condenaba pero con la firme advertencia: “Vete y no peques más” (vs.11).

 

Sabemos que Jesús no quebrantó la ley de Moisés respecto al adulterio (Levítico 20:10), sino que dijo en cierta manera: “¡Adelante, cumplan la ley!” Pero también dijo: “Los que estén sin pecado” (y obviamente nadie pudo). El único que no tenía pecado era Cristo mismo; por lo tanto, Él sí podría haber condenado a la mujer bajo la pena capital de apedreamiento. Sin embargo le dijo: “Ni yo te condeno”. Imaginemos por un momento que el relato bíblico terminara allí, sin más. Todos nos preguntaríamos: “¿Qué enseñanza Jesús deja respecto al pecado?” Obviamente ninguna en tal caso. Ahora gran parte de la familia de los textos alejandrinos, es decir la línea de manuscritos que prefiere la Crítica Textual, terminan allí, faltando la decisiva frase: “Vete y no peques más”. Por otro lado, sabemos que la familia del texto bizantino, preferida por la era de la Reforma, contiene tal pasaje de forma completa. Podemos remontarnos al siglo IV y ver el testimonio de Agustín de Hipona, un padre de la iglesia, respecto a este pasaje, y la importancia de la frase “no peques más”.

La pecadora y el sin pecado[1]
 Pues bien, abandonada sola la mujer y, tras marcharse todos, levantó sus ojos hacia la mujer. Hemos oído la voz de la Justicia; oigamos también la de la Mansedumbre. Creo, en efecto, que la mujer se había aterrorizado cuando oyó al Señor decir: El que de vosotros está sin pecado, contra ella tire el primero una piedra. Ellos, pues, atentos a sí y porque con la retirada misma confesaron acerca de sí, habían abandonado a la mujer con un gran pecado a manos de quien estaba sin pecado. Y, porque ella había oído esto: El que de vosotros está sin pecado, contra ella tire el primero una piedra, esperaba ser castigada por ese en quien no podía hallarse pecado. Por su parte, quien con lengua de justicia había repelido a sus adversarios, tras levantar hacia ella ojos de mansedumbre, la interrogó: ¿Nadie te condenó? Respondió ella: Nadie, Señor. Y él: Tampoco te condenaré yo, por quien temías quizá ser castigada, porque no hallaste pecado en mí. Tampoco te condenaré yo. ¿Qué significa, Señor? ¿Fomentas, pues, los pecados? Simple y llanamente, no es así. Observa lo que sigue: Vete, en adelante no peques ya. El Señor, pues, ha condenado, pero el pecado, no al hombre. Efectivamente, si fuese autor de pecados diría: «Tampoco te condenaré yo; vete, vive como vives; está segura de mi absolución; por mucho que peques, yo te libraré de todo castigo, hasta de los tormentos del quemadero y del infierno». No dijo esto. (Énfasis añadido)

Sería terrible que Jesús dejara sin efecto la ley moral de Éxodo 20:14. Pero en la línea del texto bizantino no hay tal problema, y este texto es la base del conocido Texto Recibido griego, en el cual nuestra Sociedad basa sus traducciones y revisiones de la Biblia.

Pericope adulterae (perícopa de la adúltera)

Hablando de variantes textuales, vamos a avanzar mucho más allá de la variante alejandrina menor de Juan 8:11 para ir a la variante mayor. ¿Qué queremos decir con  la “variante mayor”? A que al Códice Sinaítico, una de las bases del Texto Crítico de Westcott & Hort, le falta la porción larga que va de Juan 7:53 a Juan 8:11. El nombre técnico que recibe esta omisión es: Pericope adulterae. Es decir que falta toda la historia del suceso de los fariseos y escribas, la mujer adúltera y Jesús. Notemos a continuación cómo se ve esta omisión en el Códice Sinaítico y luego, en otra imagen, en el texto de Westcott & Hort.

sinaitico

Para comprobar ir a la fuente: http://codexsinaiticus.org/en/manuscript.aspx?book=36&chapter=8&lid=en&side=r&zoomSlider=0

Se marca en un cuadro rojo la palabra griega palin que significa “otra vez”, como dice en Juan 8:12: “otra vez Jesús les hablo”. La palabra griega anterior a palin es egeiretai  (levantó) que corresponde al pasaje de Juan 7:52: “de Galilea nunca se levantó profeta”. De ahí se deduce la omisión de Juan 7:53-8:11.

En consonancia con este manuscrito, Westcott & Hort tiene la misma omisión.

WH

Cabe destacar que el Códice Vaticano (otra fuente textual del Texto Crítico) tampoco tiene el pasaje, pero hay una marca diacrítica que señala una posible omisión.

vaticano

Aparte del Códice Sinaítico y Vaticano, otros argumentan que dicha omisión es respaldada por papiros antiguos datados a fin del siglo II o principios del siglo III como el P66[2], pero hay que entender que estos manuscritos contienen sólo secciones del evangelio de Juan, dando “saltos” de capítulos enteros. El P66 tiene sólo estas partes del evangelio de Juan: 1:1-6:11/6:35b-14:26/14:29-30/15:2-26/16:2-4.6-7/16:10-20:20/20:22-23/20:25-21:9/21:12.17

Como se puede ver, no sólo falta el pasaje de la mujer adúltera, sino también decenas de otros pasajes e historias. Nuevamente se trata de un manuscrito de la zona de Alejandría (Egipto), perteneciente a la colección de Bodmer.

Un dato importante

Sabemos, desde luego, los problemas que presenta la Vulgata Latina de Jerónimo del siglo IV. No obstante, en esta traducción está incluida la “historia de la mujer adúltera”. Jerónimo obviamente se basó en manuscritos anteriores a los mismos códices Sinaítico y Vaticano del siglo IV. Esto demuestra que hay soporte textual de esta historia anterior a los códices en los cuales el texto de Westcott & Hort basa casi toda su masa textual del Nuevo Testamento griego.

A continuación presentamos una de las ediciones representativas del Texto Recibido hecha por Robert Estienne, en el año 1550, conteniendo Juan 8:1 -11.

 

Una historia… ¿Entre corchetes?

Ninguna Biblia actual que se apoya en el Texto Crítico ha eliminado esta historia de “la mujer adúltera” (a pesar de que en el texto de Westcott &Hort no aparece),  pero sí ponen el pasaje entre corchetes con la correspondiente duda, (a pie de página),  de si está o no el original (un ejemplo de esto es la Reina Valera Contemporánea, NVI y otras). Si los padres del Texto Crítico tildan este pasaje de espurio, ¿por qué aquellos que defienden dicho texto no eliminan esto de una vez de sus traducciones? El tema pasa que no solo la historia es evidente de que este relato es parte verdadera del evangelio de Juan, sino que además cientos de comentaristas y predicadores del evangelio han tomado este importante pasaje de las Escrituras para mostrar la Ley y la gracia de la salvación en Cristo.

Incluso A.T. Roberstons, que basa mucho de su trabajo en el Texto Crítico, dice en su “Comentario al Nuevo Testamento”, respecto a este pasaje:

La evidencia interna exige además que 7:52 no pase directamente a 8:12, donde comenzaría repentinamente un discurso del Señor sin razón aparente, discurso que tiene su apoyo en el acontecimiento precedente, que es el de la luz de la presencia del Señor escudriñando severamente las conciencias de los acusadores de la mujer tomada en acto de adulterio.

Conclusión:

Por la tradición histórica y reformada de la Biblia Reina Valera, la Sociedad Bíblica Trinitaria no pone este texto (ni algún otro) entre corchetes en su revisión, porque entiende que no hay dudas que el pasaje de la “mujer adúltera” es un texto fidedigno del evangelio de Juan. Muchos han dejado de predicar de este texto (aunque lo tienen en sus Biblias), producto de la duda sembrada por las versiones modernas y la Crítica Textual. Pero usted puede tomar este texto en sus manos, como una palabra autoritativa y fidedigna del Señor, y predicar el evangelio de forma expositiva con él. Como dijo[3] el predicador del siglo XIX, Charles Spurgeon, en un sermón dirigiéndose a ciertas mujeres que vivían en el pecado:

Tenemos a una mujer; ella ha pecado enormemente contra Dios, y se sonroja incluso ahora mientras menciono su caso; ¿te arrepientes de tu pecado? Entonces hay perdón para ti; recuerda a Quien dijo: “Vete, y no peques más”.

Él estaba hablando de este gran pasaje de Juan 8:1-11.

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[1] TRATADO 33 –  Comentario a Jn 7,40-8,11, predicado en Hipona por Agustín, siglo IV.

[2] Philip Comfort, David Barrett. El texto de los manuscritos griegos más antiguos del Nuevo Testamento) (Grand Rapids: Baker, 1999.) p. 376.

[3] Del sermón de C.H Spurgeon: “Cánticos en la noche”.