La SBT Responde

¿Utiliza la SBT la versión LXX para revisar el Antiguo Testamento?

csm_septuaginta_07fba9566c

La versión LXX (o Septuaginta) es una traducción del Antiguo Testamento hebreo-arameo (judío) a la lengua griega. Esta traducción fue realizada aproximadamente entre el siglo II y III antes de Cristo. La lengua griega era muy conocida en aquel entonces y se había hecho familiar para la mayoría de los habitantes de Asia, después de la conquista de Alejandro Magno. Si bien la versión LXX gozó de difusión entre los judíos helenistas, e incluso en la época de Jésus, hay que entender que es una traducción del Antiguo Testamento y no el mismo original inspirado y dado por Dios. A menudo se cree que la versión LXX fue una traducción completa del Antiguo Testamento hecha de una sola vez por 70 o 72 escribas. Pero en realidad los registros históricos muestran que inicialmente sólo se tradujo la Torá (los primeros 5 libros del Antiguo Testamento los cuales conocemos como el Pentateuco), y no el Antiguo Textamento completo. La traducción del Antiguo Testamento completo al griego fue más un proceso de traducciones diversas a través de los años.

¿Fue citada por Jesús y los apóstoles?

Sí, desde luego, pero una buena aclaración a esta respuesta la encontramos en un escrito de la Sociedad (en inglés)[ii] que dice:

“La versión Septuaginta parece haber sido utilizada cerca de tres siglos antes de la época en que los libros del Nuevo Testamento fueron escritos, y no es de extrañar que los apóstoles la hayan utilizado mayormente al tomar citas del Antiguo Testamento. Lo utilizaron como una versión hecha con honestidad en el uso general en la época en la que (ellos) escribieron. No lo hicieron en todas las ocasiones coma para dar una traducción autorizada de cada pasaje (fijándolo como una norma)[iii], sino que utilizaron lo que ya era familiar a los oídos de los helenistas convertidos, ya que (la traducción) era lo suficientemente precisa para satisfacer el asunto en sus manos. “

(Significa que ellos no estaban fijando un texto estándar para el Antiguo Testamento, sino sólo citando una traducción por razones prácticas de la lengua y cultura de la época).

¿Una traducción puede ser inspirada?

Hay toda una leyenda en torno a la “Carta de Aristeas”[iv] que no puede ser considerado como hecho histórico fehaciente en todos sus aspectos. En especial la parte que dice que los traductores de la LXX fueron “inspirados por Dios” (relatado que los 70 escribas, estando por separado, tradujeron el mismo texto de forma exacta en cada palabra), dando lugar a una traducción tan autoritativa como el original hebreo-arameo mismo. Esta posición de una “traducción inspirada” fue incluso debatida por los padres de la iglesia (sin llegar a un acuerdo). Por ejemplo Justino Mártir creía que en los casos en los que diferían el hebreo y el griego, la LXX era el texto correcto y que los judíos habían “quitado totalmente muchas Escrituras de las traducciones realizadas por los setenta ancianos”[v]. Mientras este tema era debatido en los primeros siglos de la era cristiana, paralelamente el grupo judío celoso de la transcripción del canon del Antiguo Testamento, los masoretas (siglo VII) desarrollaban un método de escritura incorporando, por medio de una puntuación, las vocales al consonántico texto hebreo. La intención de los masoretas era la preservación del texto hebreo luego de la diáspora judía cuyos descendientes iban perdiendo poco a poco la correcta pronunciación de los términos hebreos.

El correr de los siglos

A la largo de los siglos se conservó esta disyuntiva entre el texto hebreo y el texto griego como medio de la preservación del Antiguo Testamento. La iglesia católica se alineó mayormente a la versión LXX desde la inclusión forzada de los libros apócrifos en la Vulgata Latina del siglo IV (ver nuestro artículo ¿Por qué imprimimos Biblias sin los libros apócrifos?). Recién en la época de la Reforma protestante, donde se produjeron la mayoría de las traducciones bíblicas a las lenguas populares, el Texto Masorético se convirtió en el estándar para traducir el Antiguo Testamento.

La posición de la Sociedad Bíblica Trinitaria

La Sociedad Bíblica Trinitaria continúa con la tradición reformada de considerar al Texto Masorético como la fuente de traducción del Antiguo Testamento. En los fundamentos de la Sociedad está escrito respecto a este tema:

El texto hebreo — Para realizar sus traducciones del Antiguo Testamento, la Sociedad se basa en el Texto Masorético hebreo como referencia textual. Los estudiosos judíos han tomado grandes recaudos a lo largo de los siglos para preservar el texto original en su forma más pura; su labor ha producido lo que hoy se conoce como el Texto Masorético, que ha sido el parámetro textual hebraico durante más de un milenio. Debido a la dificultad de este idioma, cuando se debe traducir del hebreo a otras lenguas ocasionalmente se consultan versiones antiguas, como la Septuaginta griega, la Vulgata Latina y los Tárgumes del arameo. Pero como Dios originariamente confirió el texto en hebreo, tales traducciones antiguas deben considerarse secundarias al texto en la lengua original. El Texto Masorético es la expresión textual más confiable del Antiguo Testamento, y constituye la base de todas las publicaciones de esta Escritura publicadas por la Sociedad.

La crítica textual y el Antiguo Testamento

Sabemos que la crítica textual ha impulsado a muchas versiones de la Biblia a producir un texto ecléctico del Antiguo Testamento basado en el Texto Masorético, la LXX e incluso el Pentateuco Samaritano (entre otros manuscritos antiguos). No creemos que ese sea el camino correcto para la traducción del Antiguo Testamento (de acuerdo a lo que entendemos por la preservación de la Palabra de Dios en los originales). Así como la crítica textual no fija un texto definitivo para el Nuevo Testamento, (de allí que cada tantos años salga una nueva edición del texto griego Nestlé-Aland), también procura un método similar de replantear las bases textuales del Antiguo Testamento para producir un texto crítico del mismo. Si bien esto no ha salido a la luz todavía (un texto crítico del Antiguo Testamento), muchas versiones modernas de la Biblia van tomando de otras fuentes que no son el hebreo por considerarlo no del todo confiable. De esta manera producen un Antiguo Testamento diferente en varios pasajes respecto a las conocidas Biblias de la Reforma. Un claro ejemplo de esto es la Biblia Textual que publica abiertamente su posición de disgusto por el Texto Masorético. Otras versiones han hecho cambios en el Antiguo Testamento con la LXX, sólo que de manera más solapada.

Conclusión

La Sociedad tiene una justa valoración de la versión LXX. Sabemos que fue citada por el Señor Jesús y los apóstoles, y que es un documento histórico valioso de consulta para entender muchos términos hebreos que hubieran permanecido oscuros de significado . Pero no es utilizada como base para realizar una traducción o revisión del Antiguo Testamento (como la revisión de la Biblia Reina Valera que la Sociedad lleva a cabo). Para esto utilizamos el Texto Masorético.

 


NOTAS

[i] Su traducción inició en el Siglo III a.C. (c. 280 a.C.), y concluyó hacia finales del Siglo II a.C. (c. 100 a.C.). Inicialmente fue traducida la Torá, Libro de la Ley o Pentateuco y el resto del trabajo se completó paulatinamente, en los dos o tres siglos siguientes. El filósofo judío Aristóbulo, quien vivió en Alejandría durante el reinado de Ptolomeo VI Filometor (181-145 a.C.), confirma este dato al referirse a ella en una carta al rey en los siguientes términos: “[…] la completa traducción de todos los Libros de la Ley (el Pentateuco), en los tiempos del rey Filadelfo, ancestro vuestro […]”
[ii] The Septuagint: God’s Blessing on Translationby por Debra E. Anderson, citando a Lancelot C. L. Brenton.
[iii] Expresión original en el escrito: “de novo“. En el uso general, de novo es una expresión latina que significa “desde el principio”, “nuevo”, “comenzar de nuevo”.
[iv] La conocida como Carta de Aristeas o Carta a Filócrates es una obra helenística del siglo III a.C., incluida entre los libros apócrifos. Flavio Josefo, que la parafrasea, la atribuye a un tal Aristeas como dirigida a Filócrates. La obra describe la traducción al griego de la ley hebrea por parte de setenta y dos traductores enviados a Egipto desde Jerusalén a petición del bibliotecario de Alejandría, lo que resultó en la traducción conocida como Septuaginta. Aunque se ha argumentado que la historia es ficticia, éste es el primer texto que meciona la Biblioteca de Alejandría.
[v] Diálogo de Justino con Trifón, cap. 71.