Fundamentos de la Sociedad Bíblica Trinitaria

Dado que el principio rector de su trabajo y testimonio, la Sociedad  reconoce a toda la Biblia como la Palabra inspirada e infalible de Dios, la única, regla suprema e infalible de fe y práctica, providencialmente preservada por Dios y es capaz de hacer a los hombres sabios para la salvación, por la fe que es en Cristo Jesús. Los documentos que figuran  a continuación describen con más detalle las creencias y fundamentos de la Sociedad.

Introducción a los principios de la Sociedad

La obra de la Sociedad Bíblica Trinitaria

Desde su creación en 1831, la Sociedad Bíblica Trinitaria ha trabajado con miras a la publicación y distribución de versiones fieles y confiables de las Sagradas Escrituras, en diversos idiomas del mundo. Es su deseo asegurar que los creyentes puedan disponer de Biblias confiables en cada rincón de la tierra.

Hoy, en más de cien países, numerosos pastores, misioneros y trabajadores cristianos recurren a la Sociedad solicitando suministros regulares de Biblias en versión completa, ejemplares del Nuevo Testamento y de los Evangelios, folletos de las Escrituras, cuadernillos y tarjetas con citas bíblicas. En determinados casos, muchas de las Escrituras se proveen en forma gratuita o a precios inferiores al costo de producción.

Fundamentos de la Sociedad Bíblica Trinitaria

La Sociedad, como lo implica claramente su nombre, sostiene la creencia en la doctrina de la Trinidad. Hay tres Personas en la Divinidad eterna, Padre, Hijo y Espíritu Santo; un Dios en tres Personas, idénticas en sustancia, iguales en poder y gloria.

Además, la Sociedad hace un reconocimiento expreso del milagroso nacimiento virginal de Nuestro Señor Jesucristo, Su humanidad libre de pecado, Su muerte en la cruz por los pecadores, el poder redentor de Su preciosa sangre, Su resurrección física y Su ascensión a los cielos, donde está sentado hasta Su venida a juzgar a todos los hombres, vivos y muertos, en el último día. Así el Señor Jesucristo, el Unigénito del Padre, el Hijo Unigénito de Dios, es el único Salvador de los pecadores.

Como principio rector de su trabajo y testimonio, la Sociedad reconoce a la Biblia completa como la inspirada e inerrante Palabra de Dios, la única, suprema e infalible regla de fe y práctica, preservada providencialmente por Dios y que puede hacer sabios a los hombres para la salvación, por la fe que es en Cristo Jesús.

Las publicaciones de la Sociedad contienen solamente la Palabra de Dios, sin notas ni comentarios más allá de las referencias y encabezados. La política de la Sociedad es no utilizar imágenes de los personajes de la Biblia ni el signo de la cruz.

El trabajo de la Sociedad se mantiene bajo la solemne convicción de que no puede existir unión verdadera en ninguna institución religiosa a menos que sus principios se deriven de la infalible Palabra de Dios, y sus leyes se fundamenten conforme a la Palabra.

Si bien no se afirma que sea perfecta la Versión Autorizada (conocida en algunos países como King James Version, KJV), ni ninguna otra versión, se sabe que los traductores de la Versión Autorizada reconocieron la inspiración divina, la autoridad y la infalibilidad de las Sagradas Escrituras; el uso fructífero de su traducción por casi 400 años es una prueba de la bendición del Señor a su trabajo. Se trata de la traducción al inglés más fiel y confiable de que se disponga, y es la única versión en inglés que publica la Sociedad.

La Sociedad reconoce su dependencia de Dios por Su provisión en la continuidad del trabajo y por Su bendición sobre Su Palabra para hacerla eficaz en la salvación de los perdidos.

Textos de la Biblia empleados por la Sociedad Bíblica Trinitaria

El texto hebreo — Para realizar sus traducciones del Antiguo Testamento, la Sociedad se basa en el Texto Masorético hebreo como referencia textual. Los estudiosos judíos han tomado grandes recaudos a lo largo de los siglos para preservar el texto original en su forma más pura; su labor ha producido lo que hoy se conoce como el Texto Masorético, que ha sido el parámetro textual hebraico durante más de un milenio. Debido a la dificultad de este idioma, cuando se debe traducir del hebreo a otras lenguas ocasionalmente se consultan versiones antiguas, como la Septuaginta griega, la Vulgata Latina y los Tárgumes del arameo.
Pero como Dios originariamente confirió el texto en hebreo, tales traducciones antiguas deben considerarse secundarias al texto en la lengua original. El Texto Masorético es la expresión textual más confiable del Antiguo Testamento, y constituye la base de todas las publicaciones de esta Escritura publicadas por la Sociedad.

El texto griego — Para su traducción del Nuevo Testamento, la Sociedad emplea la versión griega conocida como Textus Receptus o Texto Recibido, que ha dado lugar al Nuevo Testamento en la Versión Autorizada en inglés y que subyace a otras traducciones de la Reforma. Constituye una fiel representación del texto empleado por la Iglesia durante siglos en diversas partes del mundo. Resultado de la investigación de estudiosos dedicados a la conservación textual, tanto en años anteriores como después de la Reforma, responde en su mayor parte a más de cinco mil manuscritos griegos disponibles. La Sociedad considera que este texto es superior a los que emplean las Sociedades Bíblicas Unidas y otras instituciones dedicadas a la difusión de la Biblia, ya que estos se basan en manuscritos del siglo iv que, además de ser relativamente más escasos, adolecen de graves defectos y han sido compilados empleando principios académicos racionalistas del siglo xx.

Principios de traducción empleados por la Sociedad Bíblica Trinitaria

En el mundo actual, los lectores tienden a buscar versiones de las Escrituras que resulten fáciles de leer; estos textos, que suelen incurrir en paráfrasis o en traducciones interpretativas, se prestan a ser leídos como obras narrativas. Así pues, muchas sociedades bíblicas siguen un principio de traducción que se conoce como “equivalencia dinámica”. La “equivalencia dinámica” se funda en el propósito de recrear, en el idioma receptor, el mismo efecto que causaron las Escrituras originales a sus destinatarios directos e inmediatos. Los traductores que se basan en este enfoque buscan impartir a las personas de la época actual las mismas ideas o reflexiones que la Biblia debió de haber inspirado a sus primeros lectores. Este abordaje, aun basado en un noble afán, no sigue al pie de la letra la escritura de los textos griegos y hebreos, y otorga menos valor a las palabras reales que a los pensamientos e ideas que aquellas transmiten. Pero esto trae a colación una pregunta válida: ¿de qué otra forma es posible conocer los pensamientos de un escritor del siglo i si no por medio de sus palabras?

El hombre moderno no puede escrutar la mente de los predecesores que redactaron las Escrituras; no obstante, contamos con las palabras que estos dejaron, y debemos traducirlas fielmente a los idiomas que hoy habla la humanidad. La Sociedad cree en la inspiración verbal de las Escrituras, y considera que las palabras de la Biblia —y no sólo sus meros pensamientos e ideas— son inspiradoras e infalibles; por lo tanto, lleva a cabo sus traducciones basada en los principios de la “equivalencia formal”.

Estos establecen que, allí donde sea posible, deberá traducirse con sujeción a la gramática, expresión, vocabulario y sintaxis del griego y del hebreo. La Sociedad busca basarse en la siguiente regla: “tan literal como sea posible, tan libre como sea necesario” para que en la traducción se respete y se considere cada palabra del texto. Cabe señalar que estos son los principios normales y tradicionales de toda buena traducción, aplicables no sólo a las Escrituras, sino también a las grandes obras de la Literatura a lo largo de los tiempos.

Para traducir la Palabra del Señor, la Sociedad busca comprender las normas y los usos lingüísticos, no sólo de la lengua original, sino del idioma al cual debe traducirse. Por ende, los modismos, giros idiomáticos y términos complejos son traducidos con actitud reverente y minuciosa. Después de todo, la Biblia es la sagrada Palabra del Señor, y debe ser tratada como tal.

La Sociedad busca seguir los principios tradicionales referidos a la inclusión de cursivas en el texto. Este recurso, empleado por primera vez en 1534, resulta útil para asegurar que el lector pueda distinguir cualquier palabra o frase agregada e incorporada al texto. Tal criterio gráfico se aplica no sólo a las palabras requeridas o connotadas por el idioma original y su contexto, sino también a otros términos “auxiliares” necesarios para completar el sentido de las frases.

Una práctica habitual en la traducción bíblica, pero evitada por los traductores de la Sociedad, es reemplazar por nombres los pronombres incluidos en los textos griego y hebreo: “él”, “ella” o “ello”. De este modo, el lector tiene la oportunidad de interpretar la Biblia por sí mismo, sin que interfieran las opiniones subjetivas de los traductores. Por otro lado, este tratamiento no interpretativo había sido, hasta épocas relativamente recientes, el habitual parámetro de traducción.

La Sociedad cree que la Biblia es el Libro de Dios, concedido por inspiración divina para que Dios y el Evangelio de su gracia sean revelados al hombre pecador. En tal sentido, no debe ser objeto de agregados ni de eliminaciones, ni se lo debe adaptar para complacer a los que no creen, ni debe ser modificado para no ofender al hombre de la época actual.

Hoy, el compromiso de los traductores de la Sociedad es trabajar a partir de los textos griegos y hebreos. Y este es un punto importante: otras instituciones traducen de lenguas indirectas, como el inglés o francés, o basan sus versiones en lenguas simplificadas. La Sociedad cree que los pueblos de todos los países e idiomas tienen el derecho y el privilegio de contar con una versión de la Biblia traducida directamente de las lenguas originales, y no distorsionada o “filtrada” a través del paso indirecto por lenguas intermedias.

En suma, la Sociedad busca producir traducciones literales, idiomáticas, y confiables que honren a Dios, y que son realizadas a partir de las lenguas de origen.

La razón de ser de la Sociedad Bíblica Trinitaria

En muchas partes del mundo, numerosos cristianos creyentes en la Biblia expresan su preocupación creciente por las tendencias liberales y ecuménicas de muchas organizaciones dedicadas a la publicación y distribución de las Sagradas Escrituras. Tales instituciones ya no proclaman la autoridad infalible de la Biblia ni sostienen que su objetivo primordial sea la gloria y la honra de Dios. Antes bien, buscan publicar Biblias que sean “comprensibles” para las masas. Como no consideran que la Biblia sea inerrante, se toman la libertad de traducirla de cualquier forma que estimen conveniente. Esto a menudo los lleva a incurrir en paráfrasis o equivalencias dinámicas, y a trabajar en conjunción con católicos romanos, unitarios y judíos para producir “Biblias populares” de uso general. De tal suerte, las Biblias de esta clase ya no son la Palabra de Dios, tal como Dios la concedió, sino, en cambio, la Palabra de Dios sujeta a la interpretación del hombre. Muy a menudo, esta interpretación se opone a la verdadera doctrina de la Palabra. Con frecuencia, estas versiones modernas debilitan en muchos pasajes el testimonio de las Sagradas Escrituras con respecto a la Divinidad del Señor Jesucristo, y no reúnen los parámetros de exactitud y fidelidad necesarios para traducir la Palabra del Señor.

Dado que, en este momento, hay más de cien proyectos de traducción de la Biblia en curso, emprendidos por sociedades bíblicas de alineación ecuménica, muchos cristianos evangélicos sienten que no pueden prestar su apoyo consciente a estos planes ni apoyar a las instituciones que los promueven. Ante este panorama, la Sociedad no tiene más opción que ceñirse a la genuina tradición reformada y evitar una mera apariencia externa de “unión” que sólo es posible a costa de concesiones impropias. Sin ánimo de menospreciar las bondades que pueda haber en la obra de otras sociedades, estos tópicos vitales de importancia crucial y estas cuestiones de principios hacen imposible integrar la labor de nuestra Sociedad con Sociedades Bíblicas Unidas o con otros movimientos ecuménicos de naturaleza liberal.

Nunca ha sido tan imperioso como ahora dar testimonio claro e intransigente de la inspiración divina, y proclamar la autoridad e infalibilidad de las Sagradas Escrituras. Creemos que el testimonio representado por la Sociedad es tan necesario y vital como lo es preservar la pureza de la Palabra de Dios promoviendo la producción y distribución de traducciones confiables.

El círculo de benefactores de la Sociedad Bíblica Trinitaria

La Sociedad siempre ha contado con el apoyo de congregaciones y personas benefactoras que abrazan el mismo espíritu con que los mártires de la Reforma protestante hicieron valer su afecto por la pura doctrina de la Biblia.

Por supuesto, hay muchos creyentes que todavía no pertenecen a la Sociedad pero que otorgan importancia esencial a los principios y a las cuestiones relacionadas con la verdad de las Escrituras. La Sociedad desea mantener lazos con creyentes cristianos seguidores de la Biblia en todas las latitudes del mundo, que compartan su reverente respeto a las Sagradas Escrituras como Palabra de Dios autorizada e infalible, inspirada por la Divinidad. La Sociedad también aspira a coordinar los recursos e iniciativas de aquellos que sientan la imperiosa necesidad de acercar al mundo la pura Palabra de Dios.

A estas creencias y actividades se consagra la Sociedad. Por lo tanto, da a conocer esta introducción con el deseo de que muchos que ansían sinceramente contender “eficazmente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3) se unan a la Sociedad y la apoyen mediante sus oraciones y donativos.